¿La red eléctrica puede frenar el acceso a la vivienda en España?
La falta de vivienda en España es una realidad innegable. La tensión de la vivienda en este caso no es financiera, si no demográfica. Según datos del Banco de España, actualmente existe un déficit de 700.000 viviendas para cubrir la demanda, una cifra que amenaza con seguir creciendo si no se toman medidas urgentes. Pero más allá de la falta de suelo, los elevados costes de construcción o la falta de mano de obra cualificada en este sector, ha surgido un obstáculo crítico y a menudo invisible: la infraestructura eléctrica.
En este post, analizamos por qué la red eléctrica se ha convertido en un embudo para el sector inmobiliario.
¿Dónde nos encontramos?
Actualmente, el ritmo de producción de vivienda nueva es insuficiente, y los problemas de conexión a la red eléctrica están agravando la escasez, especialmente en los grandes desarrollos de suelo. La infraestructura eléctrica se ha convertido en un factor crítico que ralentiza y encarece la entrega de nuevas promociones debido a problemas regulatorios, falta de capacidad y exceso de burocracia.
Los promotores se enfrentan a tres grandes barreras:
- Falta de capacidad y planificación. La planificación eléctrica no suele estar sincronizada con la urbanística.
- Burocracia asfixiante: Los procesos administrativos son lentos y redundantes, con dobles validaciones y plazos extensos que prolongan el desarrollo de las viviendas más de lo necesario. Por ejemplo, los informes de viabilidad suelen caducar a los 6 meses, mucho antes de que se apruebe un plan urbanístico.
- Costes desproporcionados: Actualmente, el promotor suele asumir el coste de infraestructuras que beneficia a todos los servicios y también a otras empresas privadas.
Y, es más, como la Administración es lenta e ineficaz, los promotores optan por desarrollar suelo e incluso comenzar la promoción como forma de presión para que las Administraciones tomen medidas. Si no, no hacen nada. Se supone que el Ministerio para la Transición Ecológica y Red Eléctrica de España son los responsables en materia de infraestructuras energéticas y los que deben tomar medidas.
¿Cómo podemos cambiar esta dinámica?
Un reciente informe de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (ASPRIMA) propone algunas soluciones para desbloquear esta situación. Destaco algunos ejes de actuación que comparto:
- Sincronizar el urbanismo con la energía
Es fundamental que las distribuidoras eléctricas se coordinen con los ayuntamientos y promotores. Sería necesaria una mesa de coordinación para que la infraestructura se planifique al mismo tiempo que las casas, evitando obras de refuerzo imprevistas y retrasos.
- Prioridad para la vivienda
Sería aconsejable que se utilizarán criterios de prioridad para el desarrollo residencial por su alto interés social, frente a otros usos que tienen mayor facilidad para trasladarse a zonas menos saturadas. Actualmente, la capacidad de la red se asigna por orden de solicitud, sin considerar si el uso es estratégico. Además, la reserva de potencia total durante años bloquea infraestructura que podría ser usada mientras el desarrollo avanza por fases.
- Silencio positivo y Ventanilla Única
La incertidumbre y la falta de respuesta rápida es otro de los grandes problemas. Una Ventanilla Única de urbanismo eléctrico a nivel autonómico centralizaría todas las autorizaciones en un solo expediente, reduciendo drásticamente los tiempos de espera que se eternizan.
- Digitalización y certeza técnica
La creación de una plataforma digital pública para que cualquiera pueda seguir en tiempo real el estado de los expedientes. Además, ayudaría el uso de la declaración responsable para obras menores como zanjas o centros de transformación, eliminando la necesidad de licencias municipales adicionales que duplican controles.
- ¿Quién debe asumir los costes?
Un reparto equitativo de costes, donde el sistema eléctrico asuma las infraestructuras de utilidad general y el promotor las de uso exclusivo y redes internas de baja tensión. Asimismo, es necesario revisar las normativas para ajustar las potencias mínimas en la normativa a la demanda real y a la progresividad de la electrificación para evitar infraestructuras innecesariamente grandes. En definitiva, no sobredimensionar la potencia de las viviendas.
Conclusión
La falta de una planificación energética adecuada puede convertirse en un freno directo a la producción de vivienda, incluso en proyectos plenamente consolidados desde el punto de vista urbanístico. La reforma de la normativa eléctrica no es solo una cuestión técnica; es una pieza indispensable para garantizar el derecho a la vivienda en España. Solo mediante una infraestructura ágil y una planificación coordinada se podrá asegurar el suministro necesario para los nuevos hogares, contribuyendo así a reducir la crisis de oferta que afecta a miles de ciudadanos. España necesita más viviendas que se desarrollen cuanto antes y en los lugares adecuados.
*Rubén Cózar, director general de negocio de Foro Consultores Inmobiliarios
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