Escrito por Aida García Álvarez

Quieres reducir los gastos de tu casa: apuesta por un cerramiento verde

Hace tiempo que se habla de jardines verticales y cubiertas ajardinadas, y todos hemos visto en algún edificio singular el resultado. Es evidente que desde el punto de vista del diseño suponen un gran plus y no hay duda de sus ventajas medioambientales: filtración del aire, reducción del CO2, equilibrio de población de insectos, control de humedad del aire

Hasta el momento su uso está concentrado en edificios singulares como museos, universidades o construcciones que se definen directamente como sostenibles. Pero, si son tantas las ventajas, ¿Por qué aún no es una solución constructiva prioritaria? ¿Qué hace que no se utilicen en los edificios residenciales que casi todos habitamos?

Además de por una falta de regulación y de incentivos por parte de la administración, quizá la respuesta está en que no es tan conocido el ahorro que supone para el bolsillo la instalación de un cerramiento verde. En este post te los contamos.

Menos calefacción y aire acondicionado 

Desde el punto de vista térmico, una cubierta ajardinada es un gran acierto. Tanto la capa vegetal como la capa de tierra suponen un aislante natural. Durante el verano, la capa vegetal funciona de barrera frente a los rayos solares y reduce drásticamente la temperatura del forjado que luego se transmitiría a la vivienda. Además, dentro de los jardines verticales, existen los llamados jardines activos que están conectados directamente a la red de refrigeración por aire del edificio reduciendo el consumo de energía necesario al utilizar el aire ya tratado por las plantas del jardín.

Durante el invierno el nivel de aislamiento depende de la humedad acumulada en sus capas de la cubierta. Para bajas temperaturas, la capa de sustrato es  la que mejor funciona como aislante reduciendo las pérdidas de energía del interior al exterior.

¿Y las cifras? Como ejemplo (blog ecohabitar) pongamos una cubierta de pasto con una capa de sustrato de 16 cm en Kassel (Alemania). Con una temperatura exterior a mediodía de 30°C, bajo la vegetación la temperatura sería de 23° y bajo la capa de tierra de 17,5°C. En la misma vivienda en invierno, para una temperatura exterior de -14°C, sólo habría 0°C bajo la capa de sustrato . El ahorro está claro.

Mayor duración de fachada y cubierta

En un tejado o fachada corriente los materiales se ven expuestos directamente a los rayos UVA, la lluvia, la suciedad y el viento, cosa que no ocurre al ajardinar estos elementos. Además, los grandes cambios de temperatura que provocan fisuras se ven reducidos gracias al aislamiento vegetal. Por tanto, el deterioro es mucho menor y el gasto en mantenimiento se reduce de forma significativa. Se calcula que una cubierta ajardinada puede incluso llegar a durar tres veces más que una cubierta tradicional.

No podemos olvidar que además de estos ahorros claramente tangibles, una cubierta vegetal o un jardín vertical aportan un valor añadido a un edificio, contribuyendo a que sea considerado ecológico en un tiempo en el que empezamos a ser conscientes de lo necesario que es un cambio en nuestra responsabilidad con el medioambiente.

En definitiva, los cerramientos verdes son una gran solución tanto para los consumos energéticos, como para nuestro planeta. Con un buen programa de incentivos por parte de la administración y mejor información de sus beneficios, tenemos a nuestro alcance una solución sencilla, pero con un gran efecto en nuestro entorno.

¿Te ha gustado el artículo? Compártelo!!Share on Facebook
Facebook
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email
Print this page
Print

Deja un comentario

Your email address will not be published. Los campos requeridos están marcados *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros con el fin de facilitarle la navegación y analizar el uso de ésta. Al continuar navegando entendemos que acepta nuestra política de cookies. Puede cambiar la configuración de las cookies en cualquier momento.   ACEPTAR