Escrito por Ignacio Ortiz de Andrés

La Gran Vía madrileña resurge como el Ave Fénix

En estos últimos meses asistimos a continuas operaciones inmobiliarias en la Gran Vía madrileña. La que otrora fue escenario de riqueza y progreso había caído en una situación de abandono, pero las fuertes inversiones pretenden recuperarla para que vuelva al lugar que merece.

La Gran Vía resurge como el Ave Fénix.-En esta calle destaca la escultura del Rapto de Ganímedes, símbolo de la compañía de seguros “La Unión y el Fénix”, ubicado en dos emplazamientos, en los números 32 (edificio comprado por Amancio Ortega) y 68. Primero la compañía tomó el símbolo del Ave Fénix, que resurge cada 500 años de sus cenizas, lo cual tiene un gran sentido al ser entonces sobre todo aseguradora de incendios. Luego se incorporó a Ganímedes, en una reinterpretación neoclásica del Rapto por parte de Zeus, que fue raptado por un águila y no por el Ave Fénix de las esculturas. Tal vez la más bella por su emplazamiento era la que coronaba el emblemático Edificio Metrópolis, adquirido por la compañía homónima a “La Unión y el Fénix”. En 1972 fue sustituida por una Victoria Alada. Este tercer Rapto, obra del escultor francés René de Saint-Marceux, se encuentra en la actualidad en los jardines del edificio de la Mutua Madrileña ubicado en la Castellana, a la altura del puente de Juan Bravo.

Los inicios.- La historia comienza el 4 de abril de 1910. El Rey Alfonso XIII, descendiendo de la tribuna real, y con una piqueta de plata en la mano empezó la demolición de manera simbólica de la casa del cura, anexa a la Iglesia de San José. Se iniciaron las obras por tanto en la actual confluencia de la Gran Vía con la calle Alcalá. Se pretendía abrir un eje entre los barrios de Argüelles y Salamanca, además de descongestionar la Puerta del Sol. Responde a la haussmanización de la cascos urbanos, a la demolición para embellecer. El Barón Haussmann revolucionó urbanísticamente París, conformándola con una belleza que ni los propios nazis osaron alterar. Las obras se dividieron en tres tramos finalizándose en el año 1932, afectaron a 14 hectáreas, se demolieron 312 casas y se construyeron 32 manzanas nuevas.


En las dos últimas décadas del siglo XX esta calle sufrió un deterioro claro. Las grandes tiendas de lujo desaparecieron, se cerraron famosos cines, la degradación de calles adyacentes hacían de ella un entorno menos atractivo. El cambio se empieza a plantear con la remodelación urbana de 2002 con adecuación de aceras y calzada. Se disminuye al máximo el mobiliario urbano, se pavimenta con granito, nueva iluminación y vallas de acero para intentar recuperar la imagen. Positiva es sin duda también la peatonalización de Callao en el año 2009. Y el centenario del inicio de las obras de la Gran Vía, celebrado en 2010, pone de relieve la importancia de esta singular arteria de la capital, ayudando a la recuperación.

Inversiones.- El interés de los inversores es formidable, sólo en 12 operaciones, incluyendo Plaza de España, se alcanza una cifra superior a 1.000 millones de euros. Las más significativas son la compra del Edificio España por parte de Wang Jianlin por 265 millones de euros y la adquisición de Gran Vía 32 por el grupo inmobiliario Pontegadea, propiedad de Amancio Ortega. El empresario de Inditex ha desembolsado 400 millones por el edificio que albergó los grandes almacenes SEPU. Dicho edificio se encuentra parcialmente en obras para inaugurar a finales de año una “tienda bandera” de Primark, competencia directa de Zara. Esta circunstancia no es óbice para la compra puesto que la rentabilidad es la que manda. Además hay que considerar la Operación Canalejas, en la vecina calle Alcalá en su confluencia con la calle Sevilla, adquisición que ha alcanzado la suma de 215 millones de euros, más 285 de presupuesto de ejecución.

gráfico elmundo granvía

 Gráfico del periódico El Mundo, “El Monopoly de la Gran Vía de Madrid” (Enlace)

Pero como todo lo que renace, no lo hace de la misma forma. Ahora son las grandes cadenas comerciales de moda, los nuevos y lujosos hoteles y la inversión extranjera los que marcarán el futuro. Se augura prometedor, de una manera distinta, pero con el mismo escenario de edificios históricos que configuran a esta Gran Vía inmortal.

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4 thoughts on “La Gran Vía madrileña resurge como el Ave Fénix

  1. En el año 2007 el entonces candidato a la alcaldía, Miguel Sebastián, propuso una peatonalización parcial. En concreto, el tramo entre la Red de San Luis y San Bernardo. Pero lo cierto es que produciría un colapso circulatorio considerable. En mi opinión desde el punto de vista del tráfico es inviable.

    Ha habido propuestas menos firmes de un túnel de principio a fin de la calle y construir aparcamientos para financiar la obra. Pero nunca llegarían a sufragarla. Además desde el punto de vista técnico sería complejo, con un mayor coste, al discurrir el metro por la Gran Vía.

    Si sería razonable, en el entorno de la Plaza Canalejas, reducir a un carril el tráfico en la Carrera de San Jerónimo entré la Puerta del Sol y dicha plaza mediante restricciones al tráfico. Actualmente, en dicho tramo apenas pueden caminar los peatones en determinadas horas. Es decir, apunto a peatonalizaciones puntuales y viables.

    Muchas gracias, un saludo.

  2. Interesante artículo, Ignacio.

    Creo recordar que hace unos años se habló de la peatonalización íntegra de la Gran Vía, al estilo de lo que se hizo con la calle Fuencarral. Cómo verías este proyecto desde tu punto de vista? Urge hacerlo ya como medida de restricción de tráfico? O crees que la Gran Vía es intocable en ese sentido para los conductores habituales? Integración, modernización, tendencia a lo cosmopolita, etc, pero realmente es necesaria la peatonalización de esta arteria única de la capital?

    Un saludo y gracias de antemano.

  3. Estimada Gabriela Bustelo, la Gran Vía ha sido testigo de la historia y símbolo de la capital. Y evoluciona, siempre viva y bulliciosa. Agradezco su comentario, con el valor añadido de su reconocida carrera en el mundo de las letras. Un saludo.

  4. Como madrileña que soy, me dio una gran pena cuando empezaron a desaparecer de la Gran Vía cines como el Rex, el Avenida, el Imperial o el Pompeya. El Azul, por el que teníamos predilección quienes nos considerábamos intelectuales, es hoy una hamburguesería. Y es cierto, como dice Ignacio Ortiz de Andrés, que a finales del síglo pasado la calle pasaba por horas bajas, con un aspecto desastrado y un abandono municipal que convirtió Gran Vía y aledaños en una zona peligrosa, que muchos madrileños no se atrevían a transitar. Por todos estos motivos, y sobre todo por el cariño que le tengo a nuestra Gran Vía, me ha interesado este post del Sr. Ortiz de Andrés, que anima a pensar en una recuperación ya en marcha. Tiene razón en que no hay que dejarse llevar por la nostalgia, sino pensar que el renacer de la señorial calle tendrá otras características, propias de la gran capital europea que es hoy Madrid.

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