Escrito por Consuelo R de Prada

¿Por qué España no es Japón? (II)

Hace dos semanas escribí la primera parte de este post donde ponía de manifiesto algunas de las diferencias entre la economía española y la japonesa y como esas diferencias hacen que la evolución del mercado inmobiliario en España también sea distinta. Ahora quiero destacar otros aspectos que también son relevantes, además de los ya comentados.

Estamos en un momento en el que la entrada de capital extranjero comienza a ser una realidad. A mayores inyecciones de liquidez de ese capital extranjero mayor celeridad en la recuperación económica, hecho que tardó muchísimo tiempo en ocurrir en Japón por su política de mayor endeudamiento.

Los fondos de inversión internacionales que llegan a España, así como los extranjeros particulares, procedentes de EEUU, Europa, Rusia y países latinoamericanos tienen menos obstáculos para instalarse, principalmente por la lengua y la cultura.

Y otro punto no menos relevante: España ofrece una situación geográfica estratégica y peninsular en Europa mientras que Japón no. Tiene buen clima la mayor parte del año y a esto se une un sistema de seguridad social pública mientras que en Japón se precisa de un seguro privado… En definitiva, España posee una idiosincrasia y un atractivo muy diferente.

Los inversores buscan países que toquen suelo pero con riesgos controlados y que generen confianza para tener recorrido al alza. Las alternativas actuales no son muchas, invertir dinero en países con alta inestabilidad política es muy arriesgado, pero también invertir en países con riesgo cero, sin recorrido o que hayan tocado techo, tiene como contrapartida escasas rentabilidades. España es ahora mismo el punto de mira de los inversores.

El paro

Por otra parte está el paro, Japón tiene un mercado laboral sumamente complicado e intervenido que ha acrecentado la duración de su larga crisis, por lo que no voy a entrar en él, pero es importante entender el paro en España. Tenemos una tasa de paro del 27% lo cual es mucho si solo nos fijamos en ese dato, pero aquí también España es diferente.

En 2012 trabajaban 17.282.000 personas, las mismas que en 2003 en pleno proceso expansivo, pues éste comenzó por el año 2000. La escalada del número de empleados a partir de ese año es linealmente proporcional a la entrada de inmigrantes censados en España y con contrato de trabajo. Sólo en 2008 se rompe esta tendencia, bajando bruscamente el número de empleados pero no el número de inmigrantes censados.

La población española ha crecido desde 2002 a un ritmo vertiginoso y descontrolado, debido a la entrada de inmigrantes en busca de trabajo en época de bonanza. El paro que ahora registramos se compone principalmente de la llamada “población flotante” y es un desempleo coyuntural, lo cual no significa que no sea grave, pero no es lo mismo que un paro de la población interna, puesto que la población flotante es más dada a la movilidad cuando el consumo y el empleo se reducen.

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El modelo productivo español es más intensivo en mano de obra que en capital e impulsado por sectores de bajo valor añadido como son la construcción y el turismo. Es inevitable la emigración para volver a niveles estándar como ya está ocurriendo, la población ha dejado de crecer a ese ritmo insostenible.

Desempleo estructural

Por otra parte, España sufre un alto nivel de desempleo estructural. Desde la crisis económica y financiera de la década de los 80, el desempleo nunca ha bajado del 8%. España es el país de la OCDE con mayor tasa de desempleo, por delante de Irlanda y al nivel de Grecia. En los últimos treinta años la tasa de paro española ha rondado el doble de la media de los países desarrollados, tanto en épocas de crecimiento como en crisis.

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Desde la salida de la crisis de los 90, el desempleo descendió desde los 3,6 millones de personas hasta los dos millones, pero se estancó en esa cifra durante toda la época de bonanza hasta la crisis actual. En el año 2003, la tasa de paro era del 11,5%, considerada como una buena cifra en España, pese a que es una tasa de paro que la mayoría de países industrializados sólo se alcanza en épocas de crisis económica. En el año 2007, en el que se consiguió la tasa de paro más baja en treinta años, había 1,8 millones de parados. ¿Qué significa todo esto? que para poder compararnos con otros países, debemos restar este paro estructural. España tiene 3.936.000 parados más que en 2007, punto álgido de la burbuja, principalmente de población flotante atraída por un crecimiento económico ficticio que no volverá a darse en mucho tiempo.

Paulatinamente nos estamos recuperando y la entrada de capital extranjero es una buena noticia.

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