Escrito por Luis Corral

Quién financiará los activos del «banco malo»?

El “banco malo” se ha adueñado de los titulares de  los medios de comunicación y aunque la información se ha facilitado con cuentagotas, ya tenemos despejadas algunas incógnitas. El curioso nombre, Sareb;  también que tendrá hasta 90.000 millones en activos; que asumirá bienes inmuebles de las entidades financieras con un valor superior a 100.000 euros, los créditos al sector promotor, inmobiliario y de construcción superiores a 250.000 euros por prestatario, así como participaciones de la banca en inmobiliarias. Por debajo de esas cantidades se los quedará cada entidad, eso sí podrán desprenderse de un lastre que atenaza a muchas de ellas: el suelo.

Otro de los temas candentes es la valoración de los activos que pasarán al «banco malo», con qué descuentos entrarán y qué precios tendrán en el mercado. En este punto, los últimos datos hablan de descuentos medios del 63% sobre el valor bruto en libros (rebajas del 54%  para vivienda nueva y cerca del 80% para el suelo).

Y la financiación?

Hasta aquí de lo que se habla, pero mi pregunta va más allá: ¿quién financiará la venta de estos activos?  El sector inmobiliario vive un momento muy complicado, algo que está muy claro y uno de los principales problemas es la  falta de financiación. Los particulares o los pocos promotores que quedan no consiguen vender porque las entidades han cerrado el grifo de la financiación y los escasos préstamos que conceden se hacen para dinamizar la venta de sus propios activos o a diferenciales difíciles de asumir por los compradores, si éstos se deciden a entrar en una oficina bancaria.

Qué va a pasar en este sentido con los activos del «banco malo»?  Sabemos que el mal llamado «banco malo» no va a ser porque no es un banco y no puede dar financiación. Los compradores de viviendas necesitarán hipotecas normales, los nuevos promotores o inversores necesitarán una financiación especial para el suelo y para la construcción del proyecto, pero además deberá tener pactado con anterioridad como serán las condiciones de financiación de los futuros compradores.

Y se repetirá la historia en cualquier circunstancia donde se plantee una adquisición de un activo inmobiliario. Cuestión todavía más compleja me parece que va a ser el todavía oscuro capítulo de cómo se van a gestionar los créditos de los promotores o las activos de las sociedades participadas. No nos olvidemos que este capítulo supone aproximadamente 2/3 de todo el balance previsto del banco malo.

Muchos promotores y sociedades participadas siguen mercantilmente vivos a día de hoy, gracias a las refinanciaciones y demás estrategias dilatorias de las entidades financiadoras, siendo uno de sus principales intereses evitar el concurso del deudor.

Qué nos espera con el «banco malo»? Seguirá la huida hacia delante como hasta ahora? En caso contrario, volveremos a ver una avalancha de concursos y quiebras de los promotores y sociedades participadas aún vivos? O estamos todos ganando tiempo para que este tsunami escampe y se arreglen las cosas solas?

Quiero pensar que se estarán negociando líneas de financiación con la propia banca nacionalizada, saneada ya por efecto del salvamento y, por tanto, con un acceso a los mercados interbancarios razonable y, por simpatía con el resto del sistema financiero.

Lo raro es que éste no sea uno de los temas más importantes

 

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