Escrito por Luis Corral

Las cooperativas sí son buenas

Esto es como todo, lo que acaba fallando somos nosotros: las personas. La idea del cooperativismo y la legislación que la ampara son una opción excelente para el comprador de vivienda, donde el factor coste es especialmente relevante y a veces, indispensable para llegar a esa vivienda que necesitamos o a la que aspiramos.

La esencia del cooperativismo es conseguir mediante la agrupación de intereses de personas conocidas entre si, o no, nuestra vivienda a precio de coste, eludiendo, por tanto, los márgenes de los promotores, que es la otra alternativa de adquisición de vivienda, junto con la compra de segunda mano.

También se denomina autopromoción, ya que el cooperativista se transforma en promotor, asumiendo las responsabilidades y riesgos que eso supone: compra del suelo, contratación de la obra y financiación, sin los elementos clave en la gestión.

Ya que normalmente los cooperativistas no son profesionales del sector y no conocen los sistemas de gestión, recurren a la figura de la Gestora para que les preste ese servicio. La Gestora no asume ninguna titularidad ni sobre el suelo, ni sobre la construcción, ni sobre la financiación.

Lo normal es que la propia Gestora sea la que salga al mercado buscando cooperativistas sobre una propuesta de suelo determinada y con una propuesta de vivienda concreta en términos físicos y en términos económicos y financieros y que, si es de nuestro agrado y conformidad, suscribiremos y nos haremos cooperativistas.

Decisión y control

Ya hemos dicho que los cooperativistas, a través de sus órganos de gobierno, serán los responsables últimos de todo el proceso y deberán, consecuentemente, controlar y decidir todos sus aspectos, especialmente los relativos a la compra del suelo, a la contratación de la obra y a las condiciones de financiación bancaria, especialmente si es una Gestora quien nos lo está proponiendo. Por esta razón:

  •  Hay que asegurarse de la disponibilidad real del suelo, su precio y el tiempo de gestión que va a necesitar, caso de no ser finalista. Y no tener reparo en pedir justificaciones de documentos. Los buenos Gestores no tendrán reparo en facilitarlo.
  •  Los presupuestos de obra deberán ser conocidos y sobre todo se deberá valorar, además del precio actual, las condiciones futuras del precio de construcción y sobre qué tipo de proyecto arquitectónico están basados. Cuanto más fino es el proyecto, mejor se puede presupuestar. Como el suelo no es disponible de manera inmediata, e incluso pueden pasar años hasta que lo sea, los precios que nos dan hoy, no tienen que ver con los de mañana, es decir cuando tengamos el suelo preparado para edificar. No tenerlo amarrado puede ser muy peligroso.
  •  Y por último, aunque no menos importante, especialmente en los tiempos actuales, la financiación debe estar totalmente negociada y concretada con nuestro banco antes de dar el importante paso de la compra del suelo.

Eligiendo, además, una Gestora seria y ejerciendo un buen y cooperador trabajo de la Junta de Gobierno con dicha Gestora, lo lógico y normal es que las cosas salgan muy bien. Animo a todos porque preveo que la actividad en cooperativa va a tener un desarrollo importante en el futuro inmediato, ya que se trata de una fórmula que al mundo financiero, propietario de innumerables suelos, le puede venir muy bien, ya que implica la venta del suelo en un momento muy temprano a la cooperativa y, por tanto, la salida del suelo de su balance.

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